Ha pasado ya un mes desde que comencé un taller de creatividad, inicié un buen libro que terminé cambiando por capítulos de textos de Gestión y sus organizaciones; y desde que mi vida dio más giros de los esperados... Pero entre ese tiempo que pasaba planeé escribir una historia; quizá típica, quizá no y como toda narración tiene tanto de real como de ficción. Es un poquito de mí, un poquito de él y un poquito de mis deseos...
Luego me ayudas a escogerle un título porque en eso todavía no pensé. Comienza así:
Dicen que cuando alguien se aparta de nosotros es porque otra persona llegará en su lugar, quería creer eso. Lo conocí hace ya tres meses. Fue extraño como pasó pero algo de su mirada tocó mi alma. La mayoría de veces me contaba sus historias y siempre terminábamos riendo mucho. Pero a pesar de ser muy cercanos, habían cosas que solían alejarnos. No era de aquí, había llegado por un programa de intercambio a estudiar unos meses y teníamos distintos principios.
Siempre que se acercaba a saludarme, tomaba mis manos y se aproximaba lentamente a mi mejilla. Me preguntaba acerca del día y si tenía tiempo para conversar por un rato. Todas las veces decía que sí con una sonrisa y partíamos hacía los jardines cerca del Campus.
-¿Ya terminaste de leer Hamlet?- preguntó
-Llevo ya buen tiempo leyendo la obra y la acabé; pero aún no encuentro mi parte favorita- dije aquella vez.
-Seguro que encontraste distintas escenas buenas y aún no decides...
-No, quizá sucede que esperé demasiado como cada vez que inicio un libro recomendado
-No lo creo. No esperas demasiado, esperar no tiene límites. Quizá no encuentras lo que buscas porque no sabes qué es eso que buscas.
-Tal vez- respondí mirando las flores.
-Pero no te impacientes, eso que estás buscando llegará, como todo- miró las flores también y luego de unos minutos retiró de su mochila una foto de cuando era pequeño. Me la entregó y dijo que quería que la conservara por todo el tiempo que quiera. Su nombre era Gabriel.
